
Segundo libro de la serie El Sendero del Guardabosques, en el que el autor bilbaíno hace de nuevo gala de una narrativa ágil que seduce al público joven.
El reino de Norghana enfrenta una amenaza inminente: Darthor, el Señor Oscuro del Hielo, ha invadido el norte con un ejército de criaturas temibles. Mientras tanto, Lasgol y sus compañeros inician su segundo año de formación como guardabosques, enfrentando desafíos cada vez más exigentes. A medida que la guerra se intensifica, descubren secretos familiares y traiciones que los obligan a cuestionar en quién pueden confiar.
El libro está lleno de sabiduría —puesto que nos va intercalando, a través de aventuras, acciones competitivas, relaciones personales...— lo bueno que es vivir buscando la verdad, el bien, cómo el esfuerzo individual y en equipo da mayor alegría que las simples cosas materiales y, en fin, todo un conjunto de manifestaciones que hacen al ser bueno (no digo "persona" ni "hombre" porque nos hablan de seres fantásticos que no son propiamente "ser humano").
Así que, entre tanta ficción, late una gran realidad: hacer el bien, ser bueno, buscar la verdad es lo que da la verdadera felicidad.