El Rostro del Amor. Misericordia, perdón y vida

[El Rostro del Amor. Misericordia, perdón y vida]
Año: 
2016
Género: 
Público: 
Editorial: 
RIalp
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2016
Páginas: 
188
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

La lectura del título del libro “El rostro del amor” te sitúa desde el principio en el difícil y actualísimo tema del que se ocupa: la “misericordia” que es el nombre de Dios que Jesús nos ha revelado. El autor, profesor de Teología espiritual de la universidad de Navarra, lo hace con un lenguaje fresco, directo, plagado de anécdotas vividas por personajes de carne y hueso. Unos son contemporáneos de Cristo, el buen samaritano y el hijo pródigo, otros lo son de nuestro tiempo. Las vivencias que aquí se recogen interpelan al lector y pienso que le mueven a una reflexión que desemboca en la acción.

Así se explica el subtítulo del libro que es reflejo de su estructura: “Misericordia, perdón y vida”. Después de bucear en la realidad de nuestro complejo mundo, plagado de sufrimiento, injusticia y necesidades sin resolver, el lector se siente impulsado a la acción. Acción que pasa por afrontar el tema del pecado y el perdón para desembocar en la vida. Unas recientes palabras de Papa Francisco describen muy bien el itinerario y sentido de este libro y pueden ser su mejor introducción: “La misericordia es tanto el fruto de una «alianza» —por eso se dice que Dios se acuerda de su (pacto de) misericordia (hesed)— como un «acto» gratuito de benignidad y bondad que brota de nuestra psicología más profunda y se traduce en una obra externa (eleos, que se convierte en limosna). Esta inclusividad hace que esté siempre a la mano de todos el «misericordiar», el compadecerse del que sufre, conmoverse ante el necesitado, indignarse, que se revuelvan las tripas ante una injusticia patente y ponerse inmediatamente a hacer algo concreto, con respeto y ternura, para remediar la situación. Y, partiendo de este sentimiento visceral, está al alcance de todos mirar a Dios desde la perspectiva de este atributo primero y último con el que Jesús lo ha querido revelar para nosotros: el nombre de Dios es Misericordia” (Francisco, Primera meditación del retiro espiritual con ocasión del jubileo de los sacerdotes, 2.VI.2016).

J.J.S. (Italia, 2016)