El privilegio de ser mujer

[El privilegio de ser mujer]
Año: 
2019
Género: 
Público: 
Editorial: 
EUNSA
Ciudad: 
Pamplona
Año de publicación: 
2019
Páginas: 
128
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

La mujer ha sido denigrada históricamente como un ser inferior al varón, o vista como un ser privilegiado. Alice von Hildebrand caracteriza en El Privilegio de Ser Mujer las diferencias entre ambos puntos de vista, basados en distintas visiones del hombre: la secularista y la sobrenatural. Al argumentar la superioridad de los varones a través del tiempo en fuerza, poder, éxito y creatividad, la obra expone cómo los esfuerzos del feminismo para lograr la igualdad –imitando a los hombres– son antinaturales, insensatos, destructivos y frustrantes. Con belleza y erudición, profundiza en el privilegio que tienen las mujeres de ser naturalmente más capaces que los varones para involucrarse en lo humano: su entrega, mayor sensibilidad, dignidad, belleza, heroicidad para el sacrificio, y una gran habilidad para despertar lo mejor del varón a través de su debilidad y su ternura.

Por encima de todo, el papel de Santa María Virgen en la Encarnación señala el verdadero privilegio de ser mujer. En María, virginidad y maternidad exhiben en grado máximo los dones femeninos de la pureza, la receptividad ante la palabra de Dios y la capacidad para dar y nutrir la vida. La decisión de Cristo, quien asumió la debilidad humana como hijo de mujer, transformó la debilidad femenina en fortaleza que triunfa a modo de sacrificio conjugado con la sabiduría, dando como fruto una mayor valoración de los bienes de la vida y de la creatividad verdadera. Este es el programa de santidad que la Iglesia nos ofrece. Sin duda, si las mujeres entendieran este mensaje, el matrimonio, la familia y la Iglesia podrían superar la terrible crisis que nos afecta. Como la liturgia dice: “Dios ha puesto la salvación en las manos de una mujer.”

Autor: Ana Gil, España, 2020