
Es la número 13 de la serie Harry Bosh que contiene 16 novelas. En el observatorio de las colinas de Hollywood se encuentran un cadáver. Harry -que tiene 56 años- se hace cargo de la investigación con su nuevo compañero Ignacio Ferres. Descubren que la víctima es Stanley Key que trabajaba en el sector clínico y que tenía acceso a sustancias radioactivas, como el cesio.
De simple homicidio el caso se convierte en un suceso relacionado con el terrorismo y el FBI quiere tomar las riendas para encontrar a los culpables. La encargada es Rachel Walling, del departamento de Inteligencia Táctica, que había tenido un romance con Bosh y le pone las cosas difíciles. Harry sigue actuando por su cuenta y se percata de que nada es lo que parece. El final es asombroso por inesperado.
Se lee de un tirón, porque es una novela trepidante, entretenida, divertida y ágil. Toda la acción se desarrolla en 12 horas gracias a la genialidad de Harry Bosh que resuelve el complicado crimen de modo rapidísimo. Las rivalidades entre los federales y la policía local son parte de lo interesante de la trama. El autor, norteamericano, es de los escritores de thrillers con más éxito en el mundo, sus libros son best sellers. Se han publicado más de 30 novelas suyas.