
El título responde a esta expresión repetida a lo largo del libro y que adquiere distintos significados: a veces es el mundo después de la muerte, otras el mundo de ahora ya maduro. Pero el libro se centra en la familia de Benjamín Ziskind, originaria de Rusia, mezclando aspectos históricos como el origen de Chagall o el de Der Nister, la guerra de Vietnam o el robo de un cuadro, y la referencia al juicio del “Comité Judío Antifascista”, con otros ficticios como la familia Ziskind.
Benjamín vive en Nueva York y se dedica a inventar preguntas para un concurso televisivo. Es persuadido por su hermana para que acuda a un cóctel en el Museo de Arte Hebraico de Nueva York, donde robará un cuadro porque le pareció que era el mismo que colgaba en el salón de su casa.
Ahí enlaza la vida de Benjamín con la de sus ancestros en la Rusia soviética de 1920. En una colonia de huérfanos judíos, Marc Chagall habría entregado a su abuelo un pequeño cuadro con una vista de Vítebsk (Ucrania actual). En la colonia también su abuelo conoció al escritor en yidis Der Nister (muerto en un gulag en 1950), amigo de Chagall, que ilustraría sus relatos infantiles (que serían los que, a su vez, copiaría la madre de Benjamín, Rosalía).
La novela tiene aspectos del realismo mágico y otros muy diversos, como sentimentales, eróticos (hay varias descripciones), cómicos, trágicos, religiosos… El final queda abierto. Muestra los fuertes lazos familiares, el amor paterno-filial, etc. Es entretenida y refleja costumbres y formas de vida urbana actual como el divorcio, el acoso o la sobreprotección.
Para entenderla en profundidad hay que conocer el antisemitismo y el totalitarismo soviético. Dara Horn (1977) es una novelista, ensayista y profesora de literatura judía. Ha ganado varios premios.