
El protagonista vive sólo con una empleada, Agrafena, mujer sencilla y bondadosa, que un día le propone a su patrón alquilar una pequeña habitación a un conocido suyo. El dueño acaba cediendo y Astráfi Ivanovitch viene para su casa. Es un hombre bueno, trabajador. Un día un desconocido, sin conocimiento de los habitantes de la casa, roba un abrigo de piel, lo que perturba mucho al inquilino, que no logra alcanzar al ladrón, que huye sin darse a conocer. Astráf Ivanovitch conoce Emélia Iliitch, que no tiene casa y por compasión le da cobijo. Un día más tarde, desaparecen unos pantalones nuevos del dueño de la casa, lo que perturba hondamente a Astráfi. Aunque sospeche de Emélia, le da pena, teniendo en cuenta su estado de embriaguez constante y de su triste vida. Está enferma gravemente y, en sus últimos momentos confiesa el robo, antes de morirse.
Dostoiévski expresa con su habitual profundidad los sentimientos, las pasiones, los vicios y también la bondad y compasión de los distintos personajes.