
Ray Celestin vive en Londres. Estudió lenguas e historia del arte asiático. Esta es su primera novela, seguida de otras tres, que juntas forman el City Blues Quartet.
La historia está ambientada en Nueva Orleans en 1919. Un asesino misterioso está sembrando el pánico por toda la ciudad. Su arma es un hacha, y su seña de identidad son las cartas del Tarot que deja junto a sus víctimas. El detective Michel Talbot es asignado al caso y se enfrenta a las artimañas del criminal al que la prensa llama “El Hombre del Hacha”. Talbot debe enfrentarse a su antiguo jefe —Luca—, un policía corrupto contra el que testificó en el juicio y que acaba de salir de prisión, al mismo tiempo que oculta el secreto de su hogar. Luca también investiga el caso por encargo de la mafia local, que quiere dar ejemplo con un criminal que actúa fuera de su control y perjudica sus negocios. Una empleada de la agencia de detectives Pinkerton también investiga por su cuenta, ayudada por un amigo de la infancia: Louis Armstrong. El autor entrelaza en la narración algunos momentos de la infancia y juventud del famoso músico.
El autor presenta la ciudad de Nueva Orleans, con sus barrios, culturas y grupos sociales y étnicos. La corrupción y la falsa justicia reinan; todos los personajes cometen errores o delitos. No tienen fe ni práctica religiosa. Hay algunos detalles que parecen reflejar la visión del autor: un joven policía que ayuda a Michel es un huérfano irlandés que rechazó ser sacerdote para no acabar tan tristemente como los sacerdotes del internado donde creció. De un detective privado se dice que no tuvo el valor de suicidarse y terminó recurriendo al alcohol.
El lector debería tener una formación moral básica. No hay descripciones indecentes.