
La edición reúne cinco libros, “El hombre que sabía demasiado”, “Los árboles de la soberbia”, “El jardín de humo”, “Cinco espadas” y “La torre de la traición”; todos tienen un denominador común: la presencia de un asesinato. Asesinato como problema a resolver, pues “todo asesinato inteligente implica adquirir ventaja mediante algún detalle extraordinario dentro de una situación ordinaria” (p. 140). Escritos llenos de frescura, tranquilos, sin sobresaltos, disfrutando de las palabras y de las observaciones, Chesterton aprovecha para describir con humor la sociedad británica y con ironía la peculiaridad de sus habitantes. En las investigaciones no intervienen detectives ni policías, se resuelven con la lógica contra toda lógica, como le gusta a Chesterton, evitar el racionalismo para llegar a la verdad. En “El hombre que sabía demasiado” aparece un listillo, hombre sencillo, Horne Fisher, un personaje que bien podría ser la competencia de Poirot. Chesterton disfruta con la novela detectivesca, que no negra, en la línea de lo que haría con tanto éxito Agatha Christie. La traducción es de Julio Cortázar.