
Lançon, escritor y periodista francés (Vanves, 1963), colaborador habitual en las páginas de cultura de Libération y redactor frecuente de Charlie Hebdo, sobrevivió a duras penas del terrible atentado islámico contra los integrantes del Consejo de Redacción de esta revista, el 7 de enero de 2015. El libro contiene una espléndida crónica detallada del suceso, a veces excesiva en cuanto a la descripción minuciosa y desagradable de las lesiones sufridas. Más adelante, Lançon abordará el diario de su convalecencia, esmaltado por las consideraciones sociopolíticas que fueron surgiendo de su ánimo herido y de sus ideas conmocionadas, en mayor grado aún que su propia anatomía física. En esta parte del libro reitera una y otra vez los tópicos de la derecha liberal a ultranza, que no distingue, por desgracia, entre las lesiones que una malentendida libertad de expresión causa a las creencias legítimas, y las heridas físicas provocadas por creyentes fanáticos.
Lançon presenta la violencia que él sufrió como lo único claramente injusto, y soslaya la violencia ideológica que los redactores de Charlie (un pequeño periódico, por entonces arruinado, casi muerto) venían ejerciendo al ridiculizar las opiniones ajenas, en concreto las religiones establecidas (el clásico dogma del Iluminismo), enemigas de la sociedad libertaria, permisiva, igualitaria, feminista, antirracista. Son ilustrativas las dos líneas en las que Lançon resume la trayectoria del semanario: "Este pequeño periódico tenía una gran historia y su humor, por fortuna, había hecho daño a un número incalculable de imbéciles, beatos, burgueses y notables". Por otra parte, el relato abunda en consideraciones banales del tipo “yo estuve allí”, y a veces se detiene en detalles groseros, por ej. en torno a una fecundación in vitro.