
Esta entrañable historia se desarrolla en la isla británica de Jersey, ocupada por las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Alterna las experiencias en primera persona de la bibliotecaria Grace y su amiga de la infancia, Bea. Se narra cómo van superando los distintos desafíos que se les presentan en aquella época de carestía y libertad limitada. La historia está muy bien ambientada en cuanto a lo que pudo ser el día a día en la isla y las tensiones con los invasores alemanes y entre los propios habitantes locales, según su afinidad a los anteriores.
El hecho de que Grace sea bibliotecaria sirve a la autora para introducir muchas obras de literatura que presumiblemente eran populares en la época y tratar el tema de la censura. Este aspecto añade un punto adicional de interés a la historia, de por sí atractiva.
Las varias escenas violentas que aparecen en la obra, inevitables en una historia que transcurre en tiempos de guerra, no incluyen detalles escabrosos ni sangrientos. Por la misma razón, también se dan algunas escenas de leve contenido sexual y lenguaje vulgar, pero igualmente tratadas con bastante decoro.
Aparecen menciones tangenciales a Dios en el texto, pero la Iglesia anglicana (por ser el territorio parte del Reino Unido) no aparece apenas mencionada, a pesar de que se citan en la documentación final actos heroicos de algunos de sus representantes, como el rector de la iglesia de Saint Saviour. Dado el grado de detalle que la obra transmite, personalmente he echado en falta una mayor atención al rol que pudo jugar la fe cristiana en esta historia. Aparte de este punto, se trata de una obra que transmite múltiples valores como la amistad verdadera, la fidelidad, la honradez, la caridad y la defensa de la vida de los neonatos.