
El famoso premio Nobel de Fisiología y Medicina, Monod, sorprendió a toda la comunidad científica y filosófica con este ensayo, no exento de polémica. No vacila a la hora de abordar las consecuencias filosóficas y espirituales de los grandes descubrimientos en los campos de la biología molecular y de la genética, lo que le hace entrar en un terreno peligroso al entremezclar la materia y los organismos vivos con la realidad espiritual (que el autor niega como objetiva) del ser humano. A lo largo de la obra se respira un pensamiento cientificista y materialista. El autor constantemente desprecia cualquier postura animista, religiosa, ética e incluso filosófica, defendiendo que hemos de desprendernos de ellas para alcanzar una "ética del conocimiento", sustentada en el "único conocimiento real y objetivo: la ciencia".
La obra contiene una parte más especulativa, filosófica y otra más molecular y científica. Se recomienda este libro a gente con cierta formación en aspectos biológicos, evolutivos, filosóficos y teológicos debido a la profundidad de argumentos contrarios a la fe cristiana que el autor desarrolla. Se puede complementar la lectura con cualquier libro de Mariano Artigas, Juan Arana etc. que hablen sobre ciencia y fe.
El libro se recomienda a aquellos que quieran profundizar en estos temas y analizar otros puntos de vista, como el de Monod, y aquellos que de él beben (como parece ser el caso de Dawkins). Pero en ningún caso es una obra recomendada para cualquiera, especialmente sin demasiada formación como antes se ha dicho.