Duelo en la casa grande

[Duelo en la casa grande]
Año: 
1982
Género: 
Público: 
Editorial: 
Anthropos
Ciudad: 
Barcelona
Año de publicación: 
1982
Páginas: 
160
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Jiménez Lozano nos ofrece una historia cuyos pormenores tenemos que ir deduciendo del monólogo del protagonista: una trama con algo de suspense policíaco, que de hecho empieza con una especie de informe policial sobre los actores del drama, hecho a partir de las fotos que obraban en poder de estos. Inmediatamente, sin embargo, toma la palabra Pedro Pedroso Pérez, Ojo Virulé, y ya casi no la suelta. A través de su verbosidad, llena de salidas por las ramas, vamos intuyendo las relaciones entre los personajes, que desembocaron en algo sucedido durante el velatorio (el duelo) del cacique Julio Lorenzana, una especie de comendador fuenteovejunesco de poca monta. Como sucedió en todo pueblo español (los hechos tienen lugar poco después de la Guerra Civil), las enemistades políticas se unen a los odios personales, pero sobre toda otra consideración prevalece un “sálvese quien pueda”, un agachar la cabeza ante los poderosos y un cazurro egoísmo, configurando todo ello un cuadro patético, bien captado por el diseñador de la portada cuando plantó ahí el cuadro de Munch, con esa mirada estúpida del aldeano ante la casona teñida de rojo.

Delibes ha empleado con frecuencia el habla coloquial para tratar asuntos serios. José Jiménez Lozano lleva aquí a gran altura este procedimiento. Ambos son capaces de mostrar hasta qué punto el castellano rural posee una riqueza de sentidos y de voces equiparable a un registro más académico, que aquí, sin embargo, no expresaría con la misma fuerza sus temas: las relaciones de poder, los odios reprimidos, el cainismo..., todo desde el punto de vista del humilde pero malicioso aldeano acostumbrado a perder, como hoy se dice.

Es una pena que no podamos oír los monólogos que componen este relato, así como los leemos. Para un audio-libro, sería ideal, escogiendo, claro, a alguien capaz de imitar a la perfección el habla rural de Castilla.

Autor: Jesús Sanz Rioja, España
Fecha de actualización: Abr 2026