Derribos

[Derribos]
Año: 
1981
Género: 
Público: 
Editorial: 
Plaza y Janés
Ciudad: 
Barcelona
Año de publicación: 
1987
Páginas: 
224
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Mercedes Salisachs nos cuenta su infancia con el mismo talento narrativo que exhibe en sus novelas. De hecho, Derribos parece una colección de cuentos, construidos con episodios ciertamente notables de la vida de la autora.

Destacan su enamoramiento infantil de un emperador, nada menos, en concreto el príncipe heredero del reino de Anam, en Indochina, a quien conoció en un balneario y que por entonces andaba por los quince años; su fascinación por el primo de Francia, que, como el tío Charlie de La sombra de una duda de Hitchcock, resulta un ladrón sin escrúpulos; la muerte violenta de un socio de su padre, el señor Vilalta, impenitente en su ateísmo, cuya voz creyeron reconocer en unos misteriosos gritos que se apagaron (“es el señor Vilalta pidiendo oraciones”) cuando comenzaron a rezar por su alma; la misteriosa ausencia de su madre durante una temporada, y de la que la autora no nos da a conocer el motivo, sea por pudor o porque nunca lo supo; la historia triste de la chica que se casó por amor con un bohemio que solo al final sabemos que se llamaba Andrés Segovia; y, por último, ese desahogo público de su mala conciencia por no haber atendido como debiera a su hermana débil mental, aunque lo que leemos deja la impresión de que no fue para tanto, y que renunciar al matrimonio para cumplir una promesa infantil le habría amargado aún más la vida.

Y, hablando de amargura, ese es el tono que prevalece en estas memorias, dejando que desear algo de esperanza cristiana. La fe está presente en el relato, aunque en el modo infantil que corresponde a la protagonista. El título es de por sí significativo, y la muerte y el desengaño están presentes por doquier.

Autor: Jesús Sanz Rioja, España
Fecha de actualización: Mar 2026