
A pesar del título, que parece sugestionar una autobiografía, este libro es un denso análisis teológico sobre las diferencias doctrinales entre las confesiones católica y protestantes.
Su análisis posee, por tanto, la perspicacia y la profundidad de quien conoce perfectamente ambas confesiones.
Empieza por explicar la posición de los protestantes de la Reforma y cómo en sus inicios sus ideas eran positivas: reformar a la Iglesia (sola Scriptura, sola gratia, soli Deo gloria); y cómo estas ideas, en su contexto correcto, son totalmente ortodoxas.
Pero después, el libro muestra cómo la evolución de estas mismas ideas aleja a los reformadores de la plenitud cristiana, al separarse de la Iglesia católica.
Libro muy bien escrito, con una reflexión teológica rigurosa, integrando la dimensión existencial y testimonial de la fe, el desafío ecuménico y la identidad profundamente católica.