
Es una novela larga, profunda, de gran erudición; se desarrolla principalmente en Londres. La autora hace reflexiones sobre la psicología y el pensamiento de cada personaje, contrapone interlocutores al tiempo que critica la hipocresía en general, la alta sociedad inglesa y el antisemitismo, pero principalmente se centra en el nacionalismo judío religioso cuando ya es un hecho la “asimilación” de los judíos, especialmente en Centroeuropa.
Aunque es una novela realista clásica, la estructura es compleja al inicio, pues comienza con hechos que suceden cuando ya ha pasado un tiempo en la historia y, posteriormente, se relata el comienzo de la trama. Daniel Deronda y Gwendolen, que son los protagonistas, se encuentran por primera vez en un casino; él observa cómo Gwendolen pierde en la ruleta, y su actitud hace que ella abandone el juego, aunque su mirada le parece exasperante. Ese encuentro marcará la vida de Gwendolen.
Daniel es hijo adoptivo de un barón inglés, Sir Hugo Mallinger, quien lo ha educado como un caballero inglés y lo trata con afecto, pero nunca le ha revelado su origen. Daniel piensa que Sir Hugo es su padre y que es hijo ilegítimo. No se atreve a indagar más, pues no quiere entristecer a Sir Hugo (tampoco quiere afrontar la verdad), pero vive atormentado al ignorar quién es su madre. Daniel posee una gran inteligencia y ha desarrollado una personalidad reflexiva, generosa, afectuosa y compasiva.
Por contraste, Gwendolen es egoísta, caprichosa, piensa que debe ser admirada por sus muchas cualidades; no quiere ser controlada y aborrece casarse. Sin embargo, al caer toda su familia en la ruina, decide contraer matrimonio con un hombre rico, Grandcourt, sobrino de Sir Hugo, pues cree que podrá dominar a su marido. Se casa con él a pesar de conocer razones poderosas para no hacerlo.
Deronda, ya terminados sus estudios, está pensando a qué dedicarse, pero su decisión se complica al rescatar en el Támesis a una muchacha judía que ha huido de su padre y se encarga de su porvenir. A través de ella, Mirah, conocerá a su hermano Mardoqueo, lo que marcará su destino.
Las vidas de estos personajes se entrecruzan de forma inesperada, creando tensión por la difícil vida matrimonial de Gwendolen, la belleza, bondad y los problemas de Mirah, el enamoramiento del amigo de Daniel, Hans, etc. De fondo aparecen los judíos, despreciados por la sociedad inglesa, con cierto paralelismo con la mujer sometida.
Daniel Deronda (1876), aparte de su calidad literaria, es una novela pionera en el tratamiento del judaísmo sin estereotipos racistas. Además, es una reflexión y exploración de los aspectos más difíciles de la persona: afectos, amor, hipocresía, amistad, identidad, convencionalismos, miedo, ternura, sometimiento, odio, desesperación, ocultación, mentira... Es la última gran novela de George Eliot, la única que dedica a la sociedad victoriana y una de las más complejas e innovadoras; tiene planteamientos que después tomará el sionismo. Tuvo mucho impacto y ha sido reeditada varias veces. Se han hecho adaptaciones al cine y la televisión en 1921, 1970 y 2002.
George Eliot (1819-1880) es el pseudónimo de Mary Ann Evans. Fue una escritora inglesa, poeta y traductora (sabía griego, latín, alemán…). Tenía gran inteligencia y fue una gran lectora desde la infancia. Recibió una formación religiosa rigurosa, pero a los diecisiete años se declaró agnóstica. Cuando su padre supo de su agnosticismo, amenazó con echarla de casa.
Al morir su madre en 1836, tuvo que abandonar sus estudios (aunque tuvo un preceptor) y se quedó al cuidado de su padre hasta su fallecimiento, cuando ella ya tenía treinta años. Sus primeras novelas recrean su pueblo natal con gran fuerza descriptiva.
Sus escritos se enmarcan dentro del realismo, pero no descuida la psicología de sus personajes y creó muchas personalidades femeninas. La temática de sus novelas más importantes suele girar en torno a pasiones intelectuales de trascendencia más que en el romanticismo de moda; no tenía interés en el matrimonio, como era lo corriente, y esas ideas aparecen en sus escritos.
Con la novela histórica Romola (1863) inició su etapa de madurez, a la que pertenece también Daniel Deronda. Es una de las novelistas más originales y renombradas de su época.