
El autor comparte su experiencia como psicólogo, terapeuta familiar y padre de familia. A los padres les corresponde la tarea de educar a sus hijos: nunca serán perfectos pero siempre pueden mejorar. Se trata de forjar relaciones de alegría y gozo con ellos, de saber que la familia es su vocación más importante y asumir el compromiso. El camino práctico que sugiere es seguir “la disciplina de la realidad” cuya clave es el amor. Menciona siete principios que son de sentido común y de psicología sencilla. Sugiere huir de los dos extremos equivocados: autoritarismo y permisivismo. Como cristiano habla de la formación espiritual y religiosa en el hogar y cita varios pasajes de la Biblia. Se educa más con el ejemplo que con la palabra y siempre viendo a cada hijo en su individualidad.
Habla de situaciones especiales como de las familias uniparentales, o aquellas en que un cónyuge divorciado se vuelve a casar. Siempre defiende el matrimonio estable y sugiere caminos para ayudarlos a permanecer felices. Habla de no triangular, de controlar las emociones al corregir la conducta de un hijo, de cómo lidiar con los pleitos, con las malas palabras, con los medios de comunicación… Es un libro divulgativo que ha sido un bestseller: se han vendido más de un millón de ejemplares. Es muy completo, sugerente, positivo, sencillo y escrito con sentido del humor por lo que puede ser una buena ayuda para los padres.