
Boecio (480 – 524) fue uno de los grandes personajes de la edad media: filósofo neoplatónico y estoico, poeta, traductor al latín de las obras de Platón y de Aristóteles. Escribió este libro en la cárcel, mientras esperaba ser ajusticiado por el emperador Teodorico el Grande. También destacó como político, y alcanzó los cargos más elevados en el imperio romano de occidente. Siempre procuró una buena relación entre los romanos y los invasores godos; sin embargo, fue acusado de traición por celos y envidias. El Consuelo fue su último libro, un maravilloso diálogo entre el prisionero y la filosofía, donde ésta le hace ver y él comprende, pues no discute; escucha y aserta que la vida solo está guiada por Dios, la Providencia, y por el mensaje que su Hijo ha traído al mundo, cada día me susurrabas al oído la máxima pitagórica: ‘Sigue a Dios’; que las virtudes son nuestro apoyo, que hacer el bien es la forma de vivir y que quien hace el mal lo paga ya en este mundo, la felicidad y el bien son las metas a alcanzar por el hombre. Con este diálogo espera su injusta y cruel condena, sabiendo que la maldad ajena no puede arrebatar a los honrados su gloria. El Consuelo fue, tras la Biblia y la regla monástica de san Benito, el libro más leído de la Edad Media.