
El presente título forma parte de la llamada Trilogía del silencio, compuesta por El amigo del desierto (2009), El olvido de sí (2013) y Biografía del silencio (2012). Con estos ensayos, el autor (Madrid, 1963), sacerdote católico, divulga la práctica de la meditación budista zen, como un medio práctico de saber dónde estoy y a dónde me dirijo (p. 62) y así acceder a la vida interior cristiana al habilitar un ámbito de silencio en las personas demasiado zarandeadas por las preocupaciones ordinarias. El autor se pone de ejemplo a sí mismo, contándonos como desde hace más de cinco años (p. 71) practicó una o varias sesiones diarias de media hora de sosiego sereno, sentado según los cánones del yoga. En concreto, en el texto de Biografía del silencio nos reproduce multitud de reflexiones sencillas que en este ámbito contemplativo le vinieron a la mente y que le sirvieron para descargarla de bloqueos ficticios. Es cierto que el contenido ideológico de estas intuiciones de sabiduría humana no mueve “desde el análisis a la parálisis”, pero tampoco cabe leerlas como un texto de apologética. Esto último solo tiene lugar en dos páginas (97-98), donde por fin Pablo D’Ors nos habla de Dios y de la Santísima Virgen.
Pese a lo anteriormente dicho, este libro puede dar pie al error señalado por la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 15-X-1989, n. 12, descartando la necesidad de una preparación psicofísica para la meditación cristiana. Además, esta Biografía del silencio puede ser malentendida por lectores no intelectuales, posiblemente en dos ámbitos: al pensar que la mística cristiana simplemente consiste en abrir espacios a la interioridad; y al olvidar el mandato de difundir el Evangelio y los sacramentos (Mt 28, 19 y 20). Por otra parte, se detectan dos errores singulares, uno en la p. 83 (se descarta la posibilidad de ayudar a alguien porque nunca se sabe cómo es por dentro y, en consecuencia, lo que le vendrá bien); y otro en la p. 92, cuando se dice que, "en el “olvido de sí mismo” Cristo y Buda son los modelos más insignes que conozco".