
Se trata de una novela inspirada en la vida de santa Josefina Bakhita. Cuando tenía siete años fue secuestrada en su aldea de Darfour; así empezó a vivir los horrores y sufrimientos de la esclavitud. Comprada en su adolescencia por el cónsul de Italia, viaja a ese país, donde descubre el cristianismo. Declarada libre en Venecia tras un proceso famoso, decide hacerse religiosa. Le toca vivir de cerca los estragos de las dos guerras mundiales y del fascismo, entregando su vida al cuidado de los niños más pobres.
El relato recorre la vida de esta mujer excepcional que fue sucesivamente esclava, empleada doméstica y religiosa. La autora ha realizado un notable trabajo de investigación sobre la vida de los esclavos de Sudán en el siglo XIX. Su punto de partida ha sido la Storia meravigliosa, memorias dictadas por Bakhita cuando era ya religiosa canosiana. La novelista describe con vigor y delicadeza la vida de una esclava sometida a la violencia de sus diferentes amos; lo hace de manera elegante, discreta y con pudor. Sin embargo, la brutalidad de los hechos narrados puede molestar a los lectores más sensibles.
Véronique Olmi ha manifestado a menudo su admiración por esta personalidad extraordinaria, Bakhita. El libro consigue transmitir al lector cómo, a pesar de la profundidad de sus heridas físicas y morales, consiguió conservar un gran fondo de humanidad.