
Una magnífica novela juvenil que tiene como tema de fondo el amor, la vulnerabilidad y el sentido de la vida. Antonella, la protagonista, dedica sus años de juventud al ballet. Es una joven con fuerza y muchos sueños. Narra el encuentro con sus primeros amores. Cuando consigue el papel más importante de su carrera, comienza a presentar síntomas que le cambiarán la vida: la aparición del síndrome de Von Hippel-Lindau hace estragos en su cuerpo y en su mundo emocional.
La autora se ha inspirado en su propia historia, pues padece esa rara enfermedad. Las descripciones sobre el mundo de la afectividad son magistrales: la desesperación, el engaño, la soledad, la traición, el cansancio emocional, la depresión… y la búsqueda de un sentido para su existencia cuando todo se ha desmoronado. Se nota que comparte sus experiencias personales y familiares con la enfermedad.
La narración es muy buena. El estilo es ágil, fácil de leer y engancha desde el inicio. Los personajes están bien perfilados. Transmite un mensaje esperanzador. El amor es lo que da significado a todo. Se ve cómo el ambiente familiar positivo y amante de la libertad ayuda a los hijos. Al final de cada capítulo, brinda reflexiones profundas y oportunas que facilitan que el lector piense en grande y se le abran nuevos horizontes. Es una lectura muy recomendable.