Arte para vivir y expresar la fe

Año: 
1998
Género: 
Público: 
Editorial: 
PPC
Año de publicación: 
1998
Páginas: 
218
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Antonio Gascón Aranda, SM se licenció en Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, en Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma y en Teología Dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Como dice la contraportada intenta “transmitir los contenidos de la fe a través de las manifestaciones artísticas de la tradición cristiana.”

Está escrito con intención pedagógica, de hecho pertenece a la colección Educar de esta Editorial y puede considerarse como un pequeño manual. Hace un recorrido histórico de la cuestión teológica de representar a Dios y escenas religiosas con imágenes. Se centra sobre todo en Jesucristo. Expone las culturas griega, judía y cristiana y las filosofías que sustentan los distintos modos de actuar. Recorre con múltiples ejemplos las variadas corrientes artísticas con sus fundamentos filosóficos del modo de ver al hombre.

Habla de cómo acercarse y observar la obra de arte y en concreto la religiosa; ésta intenta hacer visible lo invisible. Discurre sobre el conocimiento analógico del que se sirve la Teología. Cita en muchas ocasiones a Santo Tomás de Aquino. Transcribe lo que dicen los Concilios clave en la materia: II de Nicea y Trento hasta llegar al Vaticano II y lo que recoge el Catecismo actual.

Se extiende en la explicación del “icono” por lo que el núcleo de todo está en la representación de la imagen de Cristo como Dios. Quizá se hace un poco repetitivo en esta idea principal: que Jesucristo es la imagen visible del Dios invisible. Pero lo hace enfocándolo desde diversos ángulos. Son interesantes las ideas que sugiere para rezar a través de la contemplación de distintas obras de arte.

Autor: Rafael Jiménez Asenjo, España
Fecha de actualización: Oct 2018