
El subtítulo indica el objetivo del libro: Una novela para salir del móvil. Fomenta un uso responsable de la tecnología para que esté al servicio de las personas y no al revés. La historia retrata la situación actual con las circunstancias en que vivimos respecto a las nuevas tecnologías digitales. En su dramatismo -que no exagera la realidad- ayuda a ser más consciente de la adicción grande entre casi todas las personas aunque se centra en los adolescentes, sus padres y el profesorado de un colegio. Proporciona elementos para darse cuenta de los efectos negativos a todos los niveles -sin satanizar- cuando se utilizan los dispositivos sin límites éticos o de manera irresponsable.
Al final del libro brinda sugerencias explícitas para salir de la adicción al celular y a las redes sociales que incluyen acudir a un especialista en caso necesario. El lema que adopta el texto es sencillo y didáctico: Apaga la pantalla, gana la batalla. Propone mucha práctica y repetir estrategias que han ayudado. La autora con su equipo trabaja en más de 50 Centros Educativos con resultados muy favorables. Me parece útil para padres, jóvenes, maestros y cualquier persona que quiera salir de la dependencia del móvil, empezando por reconocerlo.