Ante todo, no me hagas daño

[Do No Harm: Stories of Life, Death and Brain Surgery]
Año: 
2016
Género: 
Público: 
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.

Se podría esperar la autobiografía de un pionero de la neurocirugía en Gran Bretaña pero nada más lejos. Aunque deja caer retazos de su propia vida que no ocuparían más de cinco páginas, el libro es un lamento o si se prefiere una puesta en escena de la realidad de los pacientes, en su mayor parte graves, que se enfrentan con un sistema nacional de salud y un equipo de médicos que hacen de intermediarios para resolver los problemas que la gestión sanitaria es incapaz de solucionar. Dicho de otro modo, la medicina entendida como oficio.

El libro presenta las dificultades sin ofrecer soluciones y el principio hipocrático, “no hacer daño”, se traduce en no ofrecer soluciones cuando el paciente puede quedar peor o si se puede encontrar con una discapacidad que le complicará su existencia. En todo el libro flota la desesperanza de un médico que no cree en nada, a quien el “problema mente – cerebro” siempre le ha parecido una "pérdida de tiempo” o para quien “la neurociencia nos dice que es altamente improbable que tengamos alma”; que no entiende la generosidad de quien dedica su vida con amor, por amor de Cristo, a los enfermos desahuciados o que ante su propia madre muerta, no ve otra cosa que “la compleja interacción electroquímica de todos esos millones de neuronas, ya no existe”. El cerebro y la persona no son más que una interconexión de millones de neuronas aunque por lo menos queda un hálito de esperanza y de investigación, pues no todo está resuelto. Al menos, el “problema de la integración, el hecho extraordinario, que nadie es capaz ni de empezar a explicar, de que de la mera materia bruta pueda surgir la conciencia y la sensación”. Cada capítulo lleva el nombre de una patología lo cual no lo hace recomendable para hipocondriacos.

F.F. (España, 2016)