
El primero de una saga.
El protagonista, Darrow, es un rojo, el estamento más bajo (semi-esclavizado) en una sociedad dividida en colores, cuyos gobernantes son los dorados. Trata de la búsqueda de venganza de Darrow y de cómo se hace pasar por un dorado para poder encabezar una revolución desde la cúspide, teniendo que pasar por una competición muy similar a los Juegos del Hambre. Se sitúa en el planeta Marte en el futuro, cuando la humanidad ya ha colonizado el Sistema Solar.
Hay mucha violencia explícita, a veces desagradable, un par de escenas sensuales, un lenguaje muy vulgar que no escatima en utilizar expresiones sexuales. El culto al cuerpo, la modificación genética a gusto del consumidor, la supremacía de la fuerza y del aspecto físico, la búsqueda de la venganza, el control de la natalidad.
Eso sí, engancha mucho al lector y se lee muy rápido, hay mucha acción.
Sigue la típica trama distópica de los Juegos del Hambre y de Divergente.
Hay muchos guiños al panteón de dioses romano/griego/olímpico y a los distintos atributos y valores de cada dios, al estilo de las casas de Hogwarts de Harry Potter, los Distritos de los Juegos del Hambre y de las Facciones de Divergente.