
La narración abarca los acontecimientos que condujeron al crac bursátil de 1929 y sus consecuencias. El libro explora varios temas importantes, entre ellos el papel de las políticas de préstamos de la Reserva Federal y la vida de varias figuras clave, muchas de las cuales llevaban un estilo de vida extraordinariamente lujoso y extravagante.
El libro presta considerable atención a estas figuras, a sus vidas personales y a su forma de vida. A medida que avanza la narración, comienza con elegantes mansiones cerca de Central Park, ejércitos de sirvientes atendiendo todas sus necesidades y cocinas equipadas con teletipos bursátiles. Sin embargo, a medida que se desarrolla el crac, las deudas, las preocupaciones, los juicios por conducta indebida y la deshonra pública van dominando gradualmente la escena.
No obstante, el epílogo ofrece una especie de conclusión moral a estas historias personales. La mayoría de las figuras terminan arruinadas económicamente, pero continúan adelante con sus vidas; algunas incluso llegan a cocinar sus propias comidas. De algún modo, esto sirve como recordatorio de lo que realmente necesitamos para vivir.
Como libro que retrata la vida real de figuras históricas, contiene ocasionalmente lenguaje malsonante y muestra con frecuencia comportamientos moralmente cuestionables, pero en general no se detiene en ellos de manera obscena ni gráficamente explícita. A menudo existe una dimensión moral implícita en estos comportamientos o, al menos, sus consecuencias se muestran a través de los procesos judiciales y de la condena pública a la que muchos de los protagonistas tuvieron que enfrentarse. El aspecto más perturbador del libro quizá sean los relatos de las personas que murieron por suicidio.
El libro es un superventas internacional y recibió también buenas críticas, apareciendo en algunas selecciones de los mejores libros de 2025