
El año 1599, en la Inglaterra de Isabel I, no fue fácil; coincidió con el envío de un ejército para aplastar la rebelión del católico Tyrone en Irlanda. Sufrieron la amenaza de un nuevo ataque naval por parte de España, lo que se llamó la “Armada invisible”, que nunca llegó, años después del fracaso de la Armada Invencible.
Nació una nueva idea de colonialismo con la Compañía de las Indias Orientales y se seguían viviendo momentos turbulentos con una reina que tenía sus años y carecía de un sucesor directo. Sin olvidar que la implantación de la Reforma todavía era reciente y quedaban núcleos católicos con la idea de colocar a un rey católico en el trono.
Mientras, los teatros de Londres se llenaban y las compañías de teatro pugnaban por ofrecer los mejores espectáculos. Los dramaturgos competían por escribir sus mejores obras.
Shakespeare, copropietario de El Globo, durante ese año estrenó ‘Enrique V’, escribió ‘Julio César’ y ‘Como gustéis’ y, por si faltase algo, comenzó el borrador de ‘Hamlet’. Un año decisivo de Shakespeare y un año que tuvo una gran influencia en la vida y los escritos del poeta y dramaturgo.
El libro es apasionante, pero no resulta fácil de leer por la gran cantidad de datos que aporta y la cantidad de personajes que se incluyen en un momento histórico muy complicado.